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LA OPINIÓN DE GRANADA
GRANADA, 13 octubre 2009 (LA OPINIÓN DE GRANADA)
El empresario
José Puertas Laguna denuncia el deterioro que sufren
sus 50 viviendas en el complejo Las Alondras, que dio origen
a un embrollo judicial que le enfrenta al alcalde Ignacio
Fernández-Sanz.
"En
Otura no hay cabida para empresarios –ni políticos–
que sólo buscan especular con los intereses del municipio".
La autoría de la frase se atribuye al alcalde Ignacio
Fernández-Sanz (PP) pero el empresario José
Puertas Laguna se la ha apropiado y le ha añadido la
apostilla que alude a los "políticos". Ahora
luce en una pancarta a la entrada de la urbanización
Las Alondras donde el empresario permutó unos terrenos
a cambio de 50 viviendas unifamiliares.
La imagen de la urbanización
es fantasmagórica, sin vecindario y en proceso de deterioro
acelerado. Tejas rotas que el viento ha estrellado contra
el suelo, grietas en las fachadas de las viviendas, parcelas
que carecen de desagües, rampas que impiden el acceso
de los vehículos a los garajes.... Para colmo de sus
desgracias, algunas de las viviendas no tienen la altura que
contempla el plan parcial y la urbanización exterior
no está ni mucho menos terminada.
Pese a estar enclavada
en una zona privilegiada del municipio, por encima de la urbanización
del campo de golf de Otura, ni un alma recorre sus calles.
Sólo asoma por allí Pepe, el vigilante de seguridad
que recorre a diario con su vehículo las calles para
evitar que los amigos de lo ajeno arramplen con todo.
En más de una
ocasión ha sorprendido a ladrones que intentan llevarse
los cables de las farolas de uno de los paseos abandonados
de la urbanización. El promotor de las viviendas ha
presentado en dos años varias denuncias por los robos
que se producen en las casas, a las que acceden sin demasiados
problemas para apoderarse de sanitarios, calderas o radiadores.
El
propietario es José Puertas Laguna, un conocido empresario
granadino que se ha visto envuelto en un embrollo judicial
con el alcalde de Otura, el popular Ignacio Fernández-Sanz,
a cuenta precisamente de dicha urbanización. La decisión
del Ayuntamiento de conceder, primero, la licencia de primera
ocupación y, con posterioridad, la de la urbanización
exterior, aún estando inacabada y con informes en contra
de los técnicos municipales, llevó al empresario
a emprender una batalla en los despachos que ha derivado en
los tribunales.Un informe de la Inspección de Ordenación
del territorio de la Consejería de Vivienda, aportado
a la causa, pone en evidencia la actuación del alcalde
al sostener que "no podrá concederse licencia
municipal de primera ocupación hasta que no estén
finalizadas las obras de urbanización".
A día de hoy,
Puertas Laguna no está dispuesto a vender ninguna de
las cincuenta viviendas que construyó la empresa gallega
Alcuba, hoy en suspensión de pagos. La causa no guarda
relación con la crisis económica sino con las
múltiples deficiencias que afectan a las casas y a
su entorno que, según Puertas Laguna, "el alcalde
amparó al conceder las citadas licencias, incluso en
contra de los informes de los técnicos".
Desde entonces la
urbanización se ha convertido en una pesadilla que,
según reconoce, le ha quitado el sueño más
de una noche.
No conforme con la
decisión del gobierno municipal, Puertas Laguna presentó
un recurso de reposición, un trámite administrativo
aireado en la prensa donde se acusaba al alcalde de presunta
prevaricación; denuncia que luego trasladaría
a la Fiscalía.
La respuesta no se
hizo esperar. El alcalde denunció a las pocas semanas
al empresario por un intento de soborno que se presentó
seis meses después de que tuviera lugar el encuentro
donde supuestamente intentó comprar los favores del
alcalde. Su hijo, Luis Miguel Puertas, también fue
denunciado por injurias y calumnias, un asunto que se archivó
en primera instancia y que la Audiencia ha vuelto a reabrir.
Pero ahí, no
queda todo. IU trasladó a los tribunales un pago de
6.000 euros que el empresario dio al alcalde, como prueba
el recibo aportado a la causa, después de que Fernández-Sanz
le solicitara dinero si bien se hacía constar que servía
de anticipo de las licencias municipales a girar y a cobrar
en su día por el Consistorio, así consta en
el escrito que le obligó a firmar al regidor para curarse
en salud. El problema es que dicho dinero no pasó nunca
por la tesorería e intervención municipales.
El alcalde mantiene
que actuó con corrección y que la mayor parte
de la urbanización está en perfectas condiciones.
Mientras, el empresario reclama celeridad a la justicia ante
el daño económico que, según él,
le está causando su enfrentamiento con el alcalde.
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